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Ahorrar y comer sano es posible con los productos de temporada

En el post anterior os hablaba de cómo conseguir que nuestros hijos comieran más fruta y verdura. No obstante, estos productos, para disfrutar de todos sus beneficios, deberían ser de temporada. Como ya sabéis, los alimentos naturales tienen un ritmo de crecimiento en la tierra asociado a las estaciones del año. Es por ello que  en determinadas épocas encontramos más algunos productos que otros.

Comprar y comer frutas y verduras de temporada, además de ser una gran manera de ahorrar dinero, nos permite, sobre todo aprovechar al máximo el sabor y el valor nutritivo de estos alimentos.

Los productos hortofrutícolas, especialmente los de temporada, son ricos en sales minerales y contienen una discreta cantidad de hidratos de carbono en forma de azúcares simples que nos proporcionan energía sin sobrecargar el cuerpo.

Las frutas y verduras son también una mina de vitaminas esenciales para el cuerpo humano, ya que actúan como antioxidantes, los cuales ayudan a retardar el proceso de envejecimiento celular.

Hoy en día, no es difícil encontrar todo tipo de frutas y verduras provenientes del extranjero o producidas en invernaderos, las cuales, además de ser mucho más caras, son menos saludables y no respetan el medio ambiente, ya que no respetan el ciclo natural de cada zona de producción.

Para ayudaros a planificar mejor la compra he realizado estos dos calendarios con las frutas y las verduras de temporada, los cuales podéis descargar en los siguientes links:

Calendario Frutas de Temporada

Calendaro Verduras de Temporada

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Una Cuna de Cartón para Bebés ECO

Conveniente, portátil y ¡ecológica!

Parece un juguete y realmente montarla es un juego de niños… Estoy hablando de la Eco-Cradle, una cuna fabricada enteramente de cartón, cuyo montaje es sencillísimo.

Diseñada por Green Lullaby, forma parte de una amplia gama de productos de cartón ondulado, pensados y diseñados para los niños, incluidos juguetes (una casa de muñecas) y muebles en miniatura (mesas, bancos y cajas).

El resultado son objetos seguros, ligeros y divertidos, fáciles de montar y utilizar. Y, por supuesto, también son ecológicos: totalmente reciclables, biodegradables y fabricados con material reciclado al 60%.

La cuna, en particular, está pensada para los primeros meses del bebé ya que su longitud es de 75 cm. ¿Vale la pena comprar voluminosas y costosas cunas de madera, de la misma medida, para un uso tan limitado temporalmente hablando?

Existe una versión decorada con motivos geométricos y una totalmente blanca, la cual puede también personalizarse con adhesivos de diferentes colores y diseños.

Esta cuna, además, dispuesta junto a la cama de los padres, tiene la altura ideal para mecerla con la mano, para observar al niño y para cogerlo incluso mientras se está acostado.

Se monta y se desmonta sin herramientas y es completamente plegable, perfecta para los viajes.

El diseño ergonómico y un tratamiento ignifugo, totalmente atóxico y analérgico permiten a la Eco-Cradle satisfacer todos los requisitos de seguridad exigidos por la normativa europea.

¡Si os atrevéis podéis probar a construir una cuna parecida vosotros mismos!

Como se ve, optar por criar a los más pequeños con un espíritu ecológico es mucho más fácil de lo que piensa: los niños son muy receptivos a todas las cuestiones que tienen que ver con el medio ambiente y nosotros somos su ejemplo.

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La multinacional Johnson & Johnson admite que ha pagado a los médicos para promover sus productos

Ninguna empresa estaría dispuesta a admitirlo, pero muchos ya sabemos que las multinacionales dedicadas a los productos para la infancia están dispuestas a todo con tal de lograr aumentar netamente la venta de sus productos: publicidad subliminal u oculta, marketing agresivo… llegando incluso a pagar a diversos especialistas (médicos y otros profesionales de la salud) para promover sus marcas y productos: leches de fórmula, papillas y homogeneizados, cremas dermatológicas y otros productos para el aseo del bebé, por citar algunos ejemplos.

La excepción: Johnson & Johnson (multinacional estadounidense fabricante de productos farmacéuticos y de higiene personal) ha admitido que ha pagado a los médicos (se calcula que alrededor de 20-25 mil dólares trimestrales a cada profesional) para que dieran un “empujoncito” a sus productos durante las visitas de los pacientes.

Recuerdo además, que Johnson & Johnson es la misma marca de una conocida línea de productos para el baño y la higiene del bebé, los cuales recientemente están en el punto de mira por la presencia entre sus ingredientes de “enemigos para la piel” de nuestros pequeños (ver post relativo).

Esta noticia ha sido señalada por el periódico Wall Street Journal, revelando que la multinacional ha publicado en su propio sitio web los datos relativos a las inversiones realizadas en este “tipo de marketing”.

No se trata, como pareció en un principio, de un acto voluntario de “transparencia”.

De hecho, Johnson & Johnson se ha comprometido a publicar estos datos de acuerdo con el Gobierno de Estados Unidos como una compensación parcial de un fraude cuantificado en 2,3 mil millones de dólares (fraude relacionado con medicamentos recetados forzadamente ya fueran o no adecuados o autorizados por la FDA – Food and Drug Administration).

 Y a vosotros, ¿qué os parece?

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El mito de la esterilización

El marketing de productos dedicados al mundo de la infancia es una de las cosas más diabólicas que la mente humana ha concebido. No hay ser más vulnerable que una madre primeriza, que “por el bien de su hijo” va a hacer, y en particular, va a comprar, cualquier cosa. Hablaré mucho más a cerca de este argumento, pero ahora me quiero limitar a la esterilización. Su mito se basa, entre otras cosas, en uno de los temores más profundamente arraigado del sexo femenino: los gérmenes. Las empresas facturan miles y miles de euros sembrando el pánico entre las madres con alarmantes preguntas, tales como:

—¿Sabía usted que una alfombra mojada, las toallas y los albornoces son un territorio ideal para la proliferación de bacterias?

—(La mamá): ¡Ohh… no, no lo sabía! ¿Y qué hacen estas bacterias? ¿Saltarán sobre mi hlo que estos moldes? ¿Saltarán sobre mi hijo y se lo comerán?

—(Empresa de productos para la esterilización): …en realidad, comérselo… no. Pero, de todas formas, usted puede salvar a su hijo de los gérmenes sólo si esteriliza todo con nuestro prodigioso desinfectante antibacteriano. Es un poco caro, pero es la única manera de proteger a su dulce bebé.

Es fácil someter psicológicamente a una madre primeriza con amenazas similares. ¿A qué madre le gustaría ver a su hijo atacado por el moho, las bacterias y los gérmenes? Especialmente durante el primer mes de vida del bebé, se afanan en repetir los fabricantes de los esterilizadores, es esencial que todos los objetos —tetinas, chupetes, ropa, sábanas, el aire que el niño respira— sea absolutamente estéril, siempre y de modo efectivo.

No es cierto.

La primera que ha caído en la trampa he sido yo, como el 99% de las madres primerizas. Como no había querido comprar un esterilizador de verdad, creía que tenía que hervir y desinfectar todo lo que tocaba mi hijo. Sin embargo, gracias a la documentación, gracias a los libros, gracias a conversaciones… he podido abrir los ojos: la limpieza es, sin duda, esencial, pero un contacto normal con el mundo también significa un contacto regular con los gérmenes, los cuales son efectivamente destruidos por las células T (Linfocitos T) de nuestro sistema inmunológico ya desde el nacimiento. Un ambiente que no sea totalmente estéril, en realidad puede ser saludable para “entrenar” a nuestro sistema inmunitario: muchas investigaciones demuestran que los niños en contacto regular con bacterias, como, por ejemplo, los niños que crecen en las zonas rurales, son menos propensos a las alergias que aquellos que viven dentro de una “burbuja”.

Una gran cantidad de bacterias que son útiles para nuestro sistema inmunológico son destruidas en la limpieza, tales como las que habitan en nuestro tracto digestivo que son en gran parte las responsables de la digestión y la absorción de nutrientes.

Los productos antibacterianos matan las bacterias indiscriminadamente, acabando tanto a las buenas como a las malas. El uso regular de estos productos promueve el crecimiento de cepas resistentes de bacterias y gérmenes.

El uso constante de estos productos de limpieza puede afectar nuestro sistema inmunológico. Las bacterias y gérmenes están en todas partes, pero no lo tienen fácil para infiltrarse en nuestros cuerpos, puesto que  éstos cuentan con muchos niveles de defensa. Sin embargo, si usamos elementos externos para realizar el trabajo de defensa que nuestro sistema inmunológico debería hacer, éste se relaja y deja pasar cosas que debería detener.

Es por eso que los niños que juegan con tierra y animales desarrollan un sistema inmunológico mas fuerte que aquellos que crecen en hogares híper esterilizados.

Me contaron de un niño educado en el miedo a los microorganismos: cuando sus padres lo llevaban a la playa, hasta que tuvo tres años, no le dejaron poner los pies en la arena “por temor a los hongos”. ¿Exagerado? Sin duda sí, así como la esterilización absoluta durante el primer mes de vida. De lo contrario, pensad, también deberíamos esterilizar el pecho (y por alguna razón sólo se me ocurren formas muy dolorosas para hacerlo).

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¿Qué necesita un recién nacido?

¿Qué necesita un recién nacido? La respuesta, entrando en una tienda especializada en artículos para bebés, es que la lista de artículos que debemos comprar es infinita…

La publicidad nos dice que esto es “súper-práctico”, que aquello es “irrenunciable” y que sin lo de más allá “no se qué va a ser de tú vida”. La mayoría de las cosas son definidas como indispensables para el bebé —para su bienestar, para un sueño tranquilo y sereno, para un crecimiento inmejorable, para una diversión sin límites— y para la mamá, a la cual le facilitarán la vida, le aliviarán las fatigas, le resolverán todos los problemas…

No obstante basta observar a un recién nacido para comprender que lo que de verdad necesita no se encuentra en ningún centro comercial: hablo de SU MAMÁ.

Desde el primer instante de vida, la madre representa la respuesta a cada exigencia, el puerto seguro donde encontrarse a sí mismo y todo lo que ha conocido durante su vida prenatal. Al seno el bebé recibe sustento, protección y conforto; cobijado y refugiado en el abrazo materno, reconoce el latido de ese corazón que ha tenido por compañero durante nueve meses, el perfume y el calor de su madre, y la separación de ésta sólo le puede causar una profundo desasosiego. Los estudios lo demuestran: una investigación ha evidenciado que durante la primera hora después del nacimiento, los recién nacidos que están en la cuna lloran diez veces más que aquellos que estén entre los brazos de su madre.

Ya sea que vuestro hijo haya nacido con un parto natural o que se os haya practicado una cesárea, el consejo fundamental es (si las condiciones de madre e hijo lo permiten, claro está) que lo tengáis siempre con vosotras. ¡No os separéis de vuestro bebé, habéis estado nueve meses juntos! ¡No lo dejéis solo, porque sin vosotras se sentirá completamente perdido!

La práctica del rooming in en los hospitales (la cual se está generalizando cada vez más) permite actualmente a las madres tener a su lado al pequeño que acaba de nacer. Si el hospital donde habéis dado a luz no prevé esta costumbre, no deis por hecho que os tengáis que resignar a la separación forzosa: quizás la mamá lo pueda acoger en su propia cama  (adoptando, eso sí, todas las medidas de seguridad necesarias para evitar que el pequeño se pueda caer) y estar a su lado el mayor tiempo posible.

Recordemos dos cosas:

—La primera es que el hijo es nuestro, no del hospital: estamos en todo nuestro derecho de requerir estar a su lado.

—La segunda, que la separación de una madre de su hijo va contro natura, ya que ambos necesitan estar juntos.

(inspirado en un testo de G. Cozza)

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El baño del bebé I

La hora del baño: una ocasión de placer y de relax ya que, cuando el bebé es pequeñito, en el agua reencuentra la cálida caricia del liquido amniótico, y una cita con la diversión cuando supera los primeros meses de vida.

Jabones y Geles de Baño

Durante los primeros meses de vida os aconsejo que no compréis ni jabones, ni geles, ni leches detergentes, porque… ¡el bebé no se ensucia!

El objetivo del baño cotidiano, o dos o tres veces por semana, no es el de lavar al peque, sino el de regalarle emociones agradables y relajantes.

Es inútil por tanto el uso del jabón y el masaje brusco sobre su piel con la intención de lavarlo. Además, al pequeño le suele entrar siempre un poco del agua del baño en la boca… por ello, mejor que no contenga jabón. El poco polvo y sudor que se le pueden haber acumulado a lo largo de la jornada o de los días se irá únicamente con agua templada.

Por lo que, para empezar, el problema del jabón, de los geles de baño y del champú no existe. Contrariamente a lo que la publicidad intenta de hacernos creer, el bebé no necesita ser lavado con particulares jabones. No sólo no le sirven, sino que los ingredientes que contienen muchos de estos productos para la higiene pueden secar o irritar su piel, privándola de la sustancias grasas de la protegen. Además, los perfumes de estos productos pueden confundirlo y desconcertarlo.

La solución más simple, eficaz y económica para lavar a vuestro bebé es aquella de disolver en el agua una o dos cucharadas de almidón de maíz (comúnmente conocido como Maizena) o con almidón de arroz (polvos de arroz). Yo uso estos últimos y son fabulosos: limpian, hidratan y curan todo tipo de irritaciones.

Probadlos y ya me contaréis.

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Como vestirse durante el embarazo sin gastar dinero

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Introducción

¿Cuánto cuesta tener un hijo actualmente? ¿Qué necesitan los futuros padres para acoger a su bebé de la mejor manera posible y, lo más importante, sin que le falte de nada? Todo padre y toda madre deseamos lo mejor para nuestro hijo, es un hecho. Pero, ¿qué es lo mejor? Y, sobre todo, ¿cuánto cuesta? Cunas, cochecitos, juguetes, pañales, chupetes, biberones… Los accesorios para los bebés han aumentado en un modo espectacular y la publicidad promete respuestas y soluciones a cada necesidad de nuestros pequeños. Necesidades que, a juzgar por la gran variedad que encontramos en los catálogos de las empresas especializadas en el sector, parecen ser realmente infinitas: la alimentación, el sueño, el baño, el paseo… Todos los aspectos de la vida de un niño requieren de una serie interminable de compras, “esenciales” … y, claro está, carísimas.

De hecho, según las encuestas y las estadísticas, una de las primeras razones para la baja tasa de natalidad española es la economía.

Los hijos suponen un gran desembolso económico al que se unen las escasas ayudas por parte de la Administración Estatal. Pero, ¿cuánto cuesta exactamente un bebé? Existen numerosos estudios sobre este tema y todos llegan a una cifra muy similar: el primer año de vida de un bebé supone un desembolso de aproximadamente 6.000 euros.

No obstante, defenderse del desembolso-bebé es posible: sólo basta prestar un poco de atención y una información más objetiva con el fin de poder hacer — también en el campo de las compras de artículos para los más pequeños — elecciones sensatas.

Este blog nace intentando ofrecer a los padres los instrumentos necesarios para transformarse en consumidores críticos en lo que a sus hijos se refiere, Y todo esto sin perder de vista el medio ambiente.

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