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¿Qué necesita un recién nacido?

¿Qué necesita un recién nacido? La respuesta, entrando en una tienda especializada en artículos para bebés, es que la lista de artículos que debemos comprar es infinita…

La publicidad nos dice que esto es “súper-práctico”, que aquello es “irrenunciable” y que sin lo de más allá “no se qué va a ser de tú vida”. La mayoría de las cosas son definidas como indispensables para el bebé —para su bienestar, para un sueño tranquilo y sereno, para un crecimiento inmejorable, para una diversión sin límites— y para la mamá, a la cual le facilitarán la vida, le aliviarán las fatigas, le resolverán todos los problemas…

No obstante basta observar a un recién nacido para comprender que lo que de verdad necesita no se encuentra en ningún centro comercial: hablo de SU MAMÁ.

Desde el primer instante de vida, la madre representa la respuesta a cada exigencia, el puerto seguro donde encontrarse a sí mismo y todo lo que ha conocido durante su vida prenatal. Al seno el bebé recibe sustento, protección y conforto; cobijado y refugiado en el abrazo materno, reconoce el latido de ese corazón que ha tenido por compañero durante nueve meses, el perfume y el calor de su madre, y la separación de ésta sólo le puede causar una profundo desasosiego. Los estudios lo demuestran: una investigación ha evidenciado que durante la primera hora después del nacimiento, los recién nacidos que están en la cuna lloran diez veces más que aquellos que estén entre los brazos de su madre.

Ya sea que vuestro hijo haya nacido con un parto natural o que se os haya practicado una cesárea, el consejo fundamental es (si las condiciones de madre e hijo lo permiten, claro está) que lo tengáis siempre con vosotras. ¡No os separéis de vuestro bebé, habéis estado nueve meses juntos! ¡No lo dejéis solo, porque sin vosotras se sentirá completamente perdido!

La práctica del rooming in en los hospitales (la cual se está generalizando cada vez más) permite actualmente a las madres tener a su lado al pequeño que acaba de nacer. Si el hospital donde habéis dado a luz no prevé esta costumbre, no deis por hecho que os tengáis que resignar a la separación forzosa: quizás la mamá lo pueda acoger en su propia cama  (adoptando, eso sí, todas las medidas de seguridad necesarias para evitar que el pequeño se pueda caer) y estar a su lado el mayor tiempo posible.

Recordemos dos cosas:

—La primera es que el hijo es nuestro, no del hospital: estamos en todo nuestro derecho de requerir estar a su lado.

—La segunda, que la separación de una madre de su hijo va contro natura, ya que ambos necesitan estar juntos.

(inspirado en un testo de G. Cozza)

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