Las Madres Tamang y la Lactancia materna

De nuevo la cultura y las tradiciones de otros países nos demuestran que nos queda muchísmo por aprender

Los Tamang son un pueblo emigrado del Tíbet hace varios siglos a las zonas montañosas del norte de Katmandú y componen alrededor del 5% de la población de Nepal.

La influencia del turismo ha sido muy grande, pero todavía conservan vivas muchas de sus costumbres y tradiciones. Incluso tienen una lengua propia: el tamang.

La actividad agrícola de las madres tamang presenta un interesante conjunto de situaciones diferentes. La cantidad de trabajo varía considerablemente dependiendo de la estación, llegándose a multiplicar por cuatro en la estación de los monzones. Existen también diferencias en la organización de las tareas, ya que se puede optar por trabajar en un grupo pequeño o en uno mucho más grande, prefiriendo esta segunda solución en las temporadas de mayor actividad. Sorprendentemente, los patrones de lactancia materna (la duración de las tomas y los intervalos) no suelen cambiar ya que no se hacen depender ni de las estaciones ni del contexto social en el cual se realiza el trabajo.

Parece ser que las demandas del bebé se satisfacen siempre, ya sean durante el invierno, cuando la madre trabaja mucho menos, ya sean durante el monzón, cuando el trabajo se hace más duro; es decir; ya sea que la madre siga su propio ritmo de trabajo, ya sea que tenga que seguir el ritmo del grupo de trabajo.  

La madre tamang sigue una verdadera lactancia materna a demanda.

¿Cómo se puede comparar el rendimiento de una mujer tamang con hijos con respecto al de una mujer sin hijos? Las observaciones demuestran que, tanto las mujeres embarazadas o las que dan el pecho como aquellas que no tienen hijos comparten el mismo ritmo de trabajo durante la estación del monzón (cuando el trabajo es más intenso), mientras que se pueden observar algunas diferencias en el invierno (cuando el trabajo es poco). Sin embargo, las madres que dan el pecho trabajan algo menos: las mujeres embarazadas y las que no tienen hijos trabajan 5,1 horas por día, las madres amamantan 4,7 (excluyendo los períodos de descanso).

Por lo tanto, podemos decir que el embarazo, aún haciendo que el trabajo sea aún más difícil, no reduce la actividad de la madre, mientras que la lactancia materna reduce (mínimamente) el aporte de energía dedicado a los trabajos agrícolas.

De todos modos, las madres planifican las pausas para dar el pecho y organizan los períodos de interacción con los niños con el fin de minimizar las interferencias.

Paragonando el tiempo que las mujeres se toman durante el trabajo agrícola para descansar, cuidar de sus hijos, comer y cumplir con sus necesidades fisiológicas, se ha observado que las madres que amamantan se ocupan especialmente de sus hijos mientras las otras mujeres comen o descansan.

La madre de un niño pequeño, por ejemplo, carga sobre sus hombros la cuna cuando comienza a trabajar en el campo, después, cuando el bebé duerme, la posa; si llora, dejará de trabajar para darle el pecho.  

También las madres de los niños de tres años, estarán con sus hijos durante las pausas que normalmente se utilizan para comer.

A pesar de las posibles interferencias de los hijos se considera que el trabajo realizado por las madres es igual en términos cuantitativos a aquel realizado por los demás miembros del grupo y, por lo tanto, no son discriminadas por nadie.

Extraído y liberamente traducido de mondo-doula.it
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Archivado bajo Crianza con Apego, Lactancia Materna

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