El mito de la esterilización

El marketing de productos dedicados al mundo de la infancia es una de las cosas más diabólicas que la mente humana ha concebido. No hay ser más vulnerable que una madre primeriza, que “por el bien de su hijo” va a hacer, y en particular, va a comprar, cualquier cosa. Hablaré mucho más a cerca de este argumento, pero ahora me quiero limitar a la esterilización. Su mito se basa, entre otras cosas, en uno de los temores más profundamente arraigado del sexo femenino: los gérmenes. Las empresas facturan miles y miles de euros sembrando el pánico entre las madres con alarmantes preguntas, tales como:

—¿Sabía usted que una alfombra mojada, las toallas y los albornoces son un territorio ideal para la proliferación de bacterias?

—(La mamá): ¡Ohh… no, no lo sabía! ¿Y qué hacen estas bacterias? ¿Saltarán sobre mi hlo que estos moldes? ¿Saltarán sobre mi hijo y se lo comerán?

—(Empresa de productos para la esterilización): …en realidad, comérselo… no. Pero, de todas formas, usted puede salvar a su hijo de los gérmenes sólo si esteriliza todo con nuestro prodigioso desinfectante antibacteriano. Es un poco caro, pero es la única manera de proteger a su dulce bebé.

Es fácil someter psicológicamente a una madre primeriza con amenazas similares. ¿A qué madre le gustaría ver a su hijo atacado por el moho, las bacterias y los gérmenes? Especialmente durante el primer mes de vida del bebé, se afanan en repetir los fabricantes de los esterilizadores, es esencial que todos los objetos —tetinas, chupetes, ropa, sábanas, el aire que el niño respira— sea absolutamente estéril, siempre y de modo efectivo.

No es cierto.

La primera que ha caído en la trampa he sido yo, como el 99% de las madres primerizas. Como no había querido comprar un esterilizador de verdad, creía que tenía que hervir y desinfectar todo lo que tocaba mi hijo. Sin embargo, gracias a la documentación, gracias a los libros, gracias a conversaciones… he podido abrir los ojos: la limpieza es, sin duda, esencial, pero un contacto normal con el mundo también significa un contacto regular con los gérmenes, los cuales son efectivamente destruidos por las células T (Linfocitos T) de nuestro sistema inmunológico ya desde el nacimiento. Un ambiente que no sea totalmente estéril, en realidad puede ser saludable para “entrenar” a nuestro sistema inmunitario: muchas investigaciones demuestran que los niños en contacto regular con bacterias, como, por ejemplo, los niños que crecen en las zonas rurales, son menos propensos a las alergias que aquellos que viven dentro de una “burbuja”.

Una gran cantidad de bacterias que son útiles para nuestro sistema inmunológico son destruidas en la limpieza, tales como las que habitan en nuestro tracto digestivo que son en gran parte las responsables de la digestión y la absorción de nutrientes.

Los productos antibacterianos matan las bacterias indiscriminadamente, acabando tanto a las buenas como a las malas. El uso regular de estos productos promueve el crecimiento de cepas resistentes de bacterias y gérmenes.

El uso constante de estos productos de limpieza puede afectar nuestro sistema inmunológico. Las bacterias y gérmenes están en todas partes, pero no lo tienen fácil para infiltrarse en nuestros cuerpos, puesto que  éstos cuentan con muchos niveles de defensa. Sin embargo, si usamos elementos externos para realizar el trabajo de defensa que nuestro sistema inmunológico debería hacer, éste se relaja y deja pasar cosas que debería detener.

Es por eso que los niños que juegan con tierra y animales desarrollan un sistema inmunológico mas fuerte que aquellos que crecen en hogares híper esterilizados.

Me contaron de un niño educado en el miedo a los microorganismos: cuando sus padres lo llevaban a la playa, hasta que tuvo tres años, no le dejaron poner los pies en la arena “por temor a los hongos”. ¿Exagerado? Sin duda sí, así como la esterilización absoluta durante el primer mes de vida. De lo contrario, pensad, también deberíamos esterilizar el pecho (y por alguna razón sólo se me ocurren formas muy dolorosas para hacerlo).

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7 comentarios

Archivado bajo Higiene del bebé, Salud del Bebé

7 Respuestas a “El mito de la esterilización

  1. Buenisimo! si es que además vivimos en este mundo, no en una burbuja de cristal. Y privamos de tantos aprendizajes, tantos juegos y alegrías al@s niñ@s por miedo a los gérmenes…
    Alguna vez escuché que los productos “antibacteriales” son un problema porque hacen mutar a los germens y las bacterias y eso más peligroso que un germen de todo la vida… no se que tan cierto sea, pero a mi me suena muy lógico…
    besos

  2. Sarai,

    como siempre muy interesantes tus entradas… te he dejado un premio en mi blog…:)

    un beso

    http://www.planetamamaybebe.blogspot.com

    • He visto hoy el comentario, disculpa por no haberte respondido antes, pero se había colado en los mensajes de spam. Muchas gracias por el premio! me ha emocionado! Mil gracias de corazón!

  3. Patricia

    A mi me dijo una matrona del hospital, a la que le pregunto como esterilizaria el sacaleches alli………¿¿tu te esterilizas las tetas o las lavas con agua y jabon??…no me hizo falta saber mas. Nunca he esterilizado nada, salvo antes del primer uso, chupetes, etc…porque nunca se sabe como vienen de fabrica, un hervido de 10 minutos y a correr.
    Y aseguro que a mi hija, nunca le paso nada, todo lo contrario…su sistema inmune se hizo mas fuerte.
    Y la limieza, como en cualquier casa normal, hay polvo 6 dias a la semana y 1 no, el que lo limpio, jajajaja. La limpieza si, pero no exceso tampoco…

    • jajaja, como en mi casa entonces… todos esos productos que garantizan que eliminan las bacterias al 99,9% deberían ser vendidos únicamente a los hospitales. En mi casa no se opera a corazón abierto a nadie, 😉

  4. Maru

    Buenísimo, Saray, como todo lo que nos regalas. Yo esterilizaba el biberón que le daban cuando yo trabajaba (de mi leche, eh, que estoy orgullosa de que mi bebé no haya tomado leche de mentira), porque creía que tenía que ser así, ahora sé que con lavarlo en el lavavajillas, como todo, es suficiente.
    Pero es verdad eso de que las mamás primerizas somos 100% vulnerables, yo la primera, gracias que no nos quedamos ahí y algunas vamos más allá.
    Hoy precisamente he comentado de esto con mi vecina cuando su perro le ha dado un lametón a mi bebé, no me estreso, Zoe se ha criado hasta los 13 meses con un perro, en su cama era normal que hubiera pelos de mi Chispie, en el suelo, por supuesto gérmenes de mi perro y sabéis qué?, que Zoe nunca se puso mala, bueno mocos y tal.
    Los bebés se hacen más inmunes y menos alérgicos si se crían con perros.
    Gracias, Saray, guapa.
    Por cierto, que como soy una torpona, ya te lo he dicho te sigo diciendo que no sé cómo subir esto a mi blog.

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