Archivo mensual: febrero 2011

El mito de la esterilización

El marketing de productos dedicados al mundo de la infancia es una de las cosas más diabólicas que la mente humana ha concebido. No hay ser más vulnerable que una madre primeriza, que “por el bien de su hijo” va a hacer, y en particular, va a comprar, cualquier cosa. Hablaré mucho más a cerca de este argumento, pero ahora me quiero limitar a la esterilización. Su mito se basa, entre otras cosas, en uno de los temores más profundamente arraigado del sexo femenino: los gérmenes. Las empresas facturan miles y miles de euros sembrando el pánico entre las madres con alarmantes preguntas, tales como:

—¿Sabía usted que una alfombra mojada, las toallas y los albornoces son un territorio ideal para la proliferación de bacterias?

—(La mamá): ¡Ohh… no, no lo sabía! ¿Y qué hacen estas bacterias? ¿Saltarán sobre mi hlo que estos moldes? ¿Saltarán sobre mi hijo y se lo comerán?

—(Empresa de productos para la esterilización): …en realidad, comérselo… no. Pero, de todas formas, usted puede salvar a su hijo de los gérmenes sólo si esteriliza todo con nuestro prodigioso desinfectante antibacteriano. Es un poco caro, pero es la única manera de proteger a su dulce bebé.

Es fácil someter psicológicamente a una madre primeriza con amenazas similares. ¿A qué madre le gustaría ver a su hijo atacado por el moho, las bacterias y los gérmenes? Especialmente durante el primer mes de vida del bebé, se afanan en repetir los fabricantes de los esterilizadores, es esencial que todos los objetos —tetinas, chupetes, ropa, sábanas, el aire que el niño respira— sea absolutamente estéril, siempre y de modo efectivo.

No es cierto.

La primera que ha caído en la trampa he sido yo, como el 99% de las madres primerizas. Como no había querido comprar un esterilizador de verdad, creía que tenía que hervir y desinfectar todo lo que tocaba mi hijo. Sin embargo, gracias a la documentación, gracias a los libros, gracias a conversaciones… he podido abrir los ojos: la limpieza es, sin duda, esencial, pero un contacto normal con el mundo también significa un contacto regular con los gérmenes, los cuales son efectivamente destruidos por las células T (Linfocitos T) de nuestro sistema inmunológico ya desde el nacimiento. Un ambiente que no sea totalmente estéril, en realidad puede ser saludable para “entrenar” a nuestro sistema inmunitario: muchas investigaciones demuestran que los niños en contacto regular con bacterias, como, por ejemplo, los niños que crecen en las zonas rurales, son menos propensos a las alergias que aquellos que viven dentro de una “burbuja”.

Una gran cantidad de bacterias que son útiles para nuestro sistema inmunológico son destruidas en la limpieza, tales como las que habitan en nuestro tracto digestivo que son en gran parte las responsables de la digestión y la absorción de nutrientes.

Los productos antibacterianos matan las bacterias indiscriminadamente, acabando tanto a las buenas como a las malas. El uso regular de estos productos promueve el crecimiento de cepas resistentes de bacterias y gérmenes.

El uso constante de estos productos de limpieza puede afectar nuestro sistema inmunológico. Las bacterias y gérmenes están en todas partes, pero no lo tienen fácil para infiltrarse en nuestros cuerpos, puesto que  éstos cuentan con muchos niveles de defensa. Sin embargo, si usamos elementos externos para realizar el trabajo de defensa que nuestro sistema inmunológico debería hacer, éste se relaja y deja pasar cosas que debería detener.

Es por eso que los niños que juegan con tierra y animales desarrollan un sistema inmunológico mas fuerte que aquellos que crecen en hogares híper esterilizados.

Me contaron de un niño educado en el miedo a los microorganismos: cuando sus padres lo llevaban a la playa, hasta que tuvo tres años, no le dejaron poner los pies en la arena “por temor a los hongos”. ¿Exagerado? Sin duda sí, así como la esterilización absoluta durante el primer mes de vida. De lo contrario, pensad, también deberíamos esterilizar el pecho (y por alguna razón sólo se me ocurren formas muy dolorosas para hacerlo).

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Siete Reglas de Oro para Educar a los Niños

1. Darles menos cosas. Tienen demasiadas, no hay duda. El consumismo hace desaparecer el deseo y abre la puerta al aburrimiento.

2. Lo que cuenta es la intensidad, no la cantidad de tiempo que se pasa con los niños. Los primeros veinte minutos de regreso a casa del trabajo son fundamentales. Deben de ser dedicados a la conversación y a los mimos. Y ciertamente no deben servir para preguntar por los deberes y los resultados en la escuela.

3. Los juegos mas educativos son aquellos que pasan a través de la imaginación de la madre y de las manos del padre: se necesitan sòlo dos piezas de madera, pero los padres ya no saben inventar.

4. De los tres a los cinco años sería un buen punto de partida enseñar a los niños a desempeñar pequeñas tareas en casa junto a sus padres.

5. Deporte. En primer lugar, debe ser el niño a desear practicarlo. Mejor si lo hace en grupo, haciéndole entender que el desafío es trabajar duro y no convertirse en campeones. Son recomendables dos o tres horas de gimnasia a la semana. Poca competitividad, un gran beneficio físico.

6. Debe fomentarse la cultura artística habituando a los niños a la belleza. El teatro, la música, las artes visuales… generan el deseo de mejorar. El dinero gastado en cultura es el que más fructifica.

7. Una última sugerencia: yo tengo una teoría y puede que se burlen de mí. Yo lo llamo: la mujer y las tres cuartas partes del tiempo. Las mujeres que trabajan fuera de casa, la mayoría, al final del día piensan contemporáneamente a los niños, a la compra, a las tareas de la casa… ¿No sería mejor dejarlas salir del trabajo media hora antes? Los niños regresarían de la escuela y encontrarían a sus madres menos estresadas y más disponibles. En lugar de cursos y actividades extraescolares, es esto lo que los niños necesitan.

Giovanni Bollea (1913-2011), psiquiatra y medico italiano, padre de la moderna neuropsiquiatría infantil, autor de numerosos libros, entre ellos “Las madres nunca se equivocan”.

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¿Qué necesita un recién nacido?

¿Qué necesita un recién nacido? La respuesta, entrando en una tienda especializada en artículos para bebés, es que la lista de artículos que debemos comprar es infinita…

La publicidad nos dice que esto es “súper-práctico”, que aquello es “irrenunciable” y que sin lo de más allá “no se qué va a ser de tú vida”. La mayoría de las cosas son definidas como indispensables para el bebé —para su bienestar, para un sueño tranquilo y sereno, para un crecimiento inmejorable, para una diversión sin límites— y para la mamá, a la cual le facilitarán la vida, le aliviarán las fatigas, le resolverán todos los problemas…

No obstante basta observar a un recién nacido para comprender que lo que de verdad necesita no se encuentra en ningún centro comercial: hablo de SU MAMÁ.

Desde el primer instante de vida, la madre representa la respuesta a cada exigencia, el puerto seguro donde encontrarse a sí mismo y todo lo que ha conocido durante su vida prenatal. Al seno el bebé recibe sustento, protección y conforto; cobijado y refugiado en el abrazo materno, reconoce el latido de ese corazón que ha tenido por compañero durante nueve meses, el perfume y el calor de su madre, y la separación de ésta sólo le puede causar una profundo desasosiego. Los estudios lo demuestran: una investigación ha evidenciado que durante la primera hora después del nacimiento, los recién nacidos que están en la cuna lloran diez veces más que aquellos que estén entre los brazos de su madre.

Ya sea que vuestro hijo haya nacido con un parto natural o que se os haya practicado una cesárea, el consejo fundamental es (si las condiciones de madre e hijo lo permiten, claro está) que lo tengáis siempre con vosotras. ¡No os separéis de vuestro bebé, habéis estado nueve meses juntos! ¡No lo dejéis solo, porque sin vosotras se sentirá completamente perdido!

La práctica del rooming in en los hospitales (la cual se está generalizando cada vez más) permite actualmente a las madres tener a su lado al pequeño que acaba de nacer. Si el hospital donde habéis dado a luz no prevé esta costumbre, no deis por hecho que os tengáis que resignar a la separación forzosa: quizás la mamá lo pueda acoger en su propia cama  (adoptando, eso sí, todas las medidas de seguridad necesarias para evitar que el pequeño se pueda caer) y estar a su lado el mayor tiempo posible.

Recordemos dos cosas:

—La primera es que el hijo es nuestro, no del hospital: estamos en todo nuestro derecho de requerir estar a su lado.

—La segunda, que la separación de una madre de su hijo va contro natura, ya que ambos necesitan estar juntos.

(inspirado en un testo de G. Cozza)

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Blog Pro Crianza con Apego

En mi faceta de ilustradora he creado un logo que se puede ubicar tanto en los sitios web como en los blogs. Creo y practico la Crianza con Apego y veo que cada día son más los padres que educan a sus hijos en el Amor, en la Empatía y en el Respeto. Si tú también estás de acuerdo con este tipo de Crianza te invito a exponerlo en tu web/blog para así poder dar a conocer a otros esta Filosofía de Vida.

¿Por qué?

1. Porque la Crianza con Apego es comprometerse con los hijos.

2. Es alimentar con Amor y Respeto.

3. Es responder con sensibilidad.

4. Es prácticar una disciplina positiva, rechazando la violencia verbal y física.

5. Es proporcionar el cuidado afectuoso constante.

6. Es esforzarse por un equilibrio en la vida personal y familiar.

7. Es compartir las noches en la misma cama, dando así un sentido de seguridad al niño.

8. Y muchas cosas más que hacen que nuestros hijos crezcan sanos, seguros, conscientes del Amor que les rodea.

¿Qué puedo hacer yo?

Copia el código HTML que encuentras bajo la imagen y colócalo en la barra lateral de tu blog.

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