En Canadá se prohíbe la venta de andadores para bebés: son demasiado peligrosos

Canadá es el primer país que prohíbe la venta del andador, una herramienta que muchos consideran muy útil para fortalecer las piernas y de gran ayuda para los padres cuando el niño comienza a caminar.

El Gobierno Federal Canadiense ha impuesto la prohibición inmediata de la venta, reventa, publicidad e importación de los andadores.

Esta prohibición, perseguida durante mucho tiempo por los defensores de la seguridad infantil, ha sido anunciada hace varias semanas por Pierre Pettigrew, Ministro de la Sanidad, el cual expuso los peligros asociados al uso del andador, invitando a los ciudadanos a darse cuenta de que está en juego la seguridad de sus hijos.

La Canadian Pediatric Society ha aplaudido la decisión, pero el presidente Robin Walker ha hecho hincapié en que lo importante es que exista más información sobre los potenciales peligros del andador.

Ya en el 1989 se había interrumpido voluntariamente en este país la fabricación de este tipo de productos, pero su popularidad entre los padres había logrado que este accesorio se introdujera de nuevo en el mercado.

Los andadores están pensados para ser usados por niños que son capaces de sentarse, pero que no saben caminar autónomamente.

Se consideran peligrosos por el riesgo de que el niño se dirija hacia las escaleras y se caiga, y, además, por el hecho de que se pueden lesionar más fácilmente ya que en el andador son capaces de alcanzar los más diversos objetos, algunos de ellos peligrosos.

La Canadian Pediatric Society en el 2002 interpeló a los pediatras en un intento de evaluar la frecuencia de estos accidentes. La encuesta reveló que, a pesar de las campañas de sensibilización sobre este tema, el 7% de los pequeños pacientes que reciben durante el año ha sido víctima de algún accidente causado por el andador.

Para el niño y para los padres el uso del andador viene considerado como un momento de diversión, pero las escaleras y escalones, las alfombras, los jarrones con plantas domesticas (muchos de ellas con componentes tóxicos si se ingieren), los detergentes, las mesas con sus esquinas, los adornos, las medicinas, las estufas y radiadores, los enchufes eléctricos, los hornos, las chimeneas, las ollas y cazuelas… pueden convertirse en objetos peligrosos en un abrir y cerrar de ojos si quedan al alcance de los más pequeños.

Algunos padres creen que el uso del andador puede facilitar los primeros pasos de sus hijos. Muchas investigaciones han demostrado que puede suceder exactamente lo contrario: el andador puede realmente retardar el aprendizaje del equilibrio y de la coordinación de los movimientos. La postura que viene impuesta no es eficaz a la hora de mantener la posición erecta y, además, el niño, intentando desplazarse, aprende el mecanismo del andador, es decir, que tiene que “patinar” para hacer que las ruedas se muevan. Esto podría crearle posteriormente dificultad en el paso según el esquema típico de la andadura.

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